Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
20 de enero de 2017  |  Síguenos en Facebook Facebook | Siacute;guenos en Twitter Twitter | Siacute;guenos en Google+ Google+ |      |   Hemeroteca  |   Publicidad  |   SUSCRÍBETE
El Digital Castilla-La Mancha
PORTADA REGIÓN ACTUALIDAD ECONOMÍA OPINIÓN SOCIEDAD DEPORTES IMÁGENES SERVICIOS
ALBACETE CIUDAD REAL CUENCA GUADALAJARA TOLEDO
LA CIUDAD, AISLADA Almansa pide la ayuda de la UME ante la situación de emergencia por la nieve
TEMPORAL El Gobierno moviliza a la Unidad Militar de Emergencias por la intensa nevada en Albacete
Imprimir Enviar a un amigo Tamano de fuente  
 DE MEMORIA ISABELO HERREROS 
DE MEMORIA

La jueza que leía a Concepción Arenal

04/06/2015 . Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a del.icio.usAñadir a YahooRSS
No voy a decir que se va a producir en Madrid, con la previsible llegada de Manuela Carmena a la Alcaldía, la cursilería esa de "un asalto a los cielos", o "un acontecimiento histórico" de carácter planetario, como dijo una de aquellas chicas de Zapatero para resaltar la simple coincidencia entre el turno de mandato de Zapatero en la UE y el de Obama en la Casa Blanca. Estas expresiones, de tanto abusar de las mismas, han perdido su fuerza y se han devaluado, pero reconocerán los lectores que no sucede con frecuencia que una magistrada jubilada, no muy conocida fuera de los ámbitos del mundo de los tribunales, consiga en un par de meses, con escasos recursos económicos, movilizar a miles y miles de madrileños, de todas las edades, y de distintas sensibilidades políticas y sociales, y se sitúe por encima del brillante candidato socialista y casi supere a la muy célebre y experimentada política Esperanza Aguirre, de sobra conocida dentro y fuera de España, y con el perfil adecuado para aglutinar tras de sí a toda la ciudadanía conservadora madrileña, además de tener el firme respaldo del mundo empresarial y financiero.

No pretendo contar aquí lo que ya conocen quienes hayan seguido un poco las noticias y debates de la campaña electoral, tampoco quiero hacer un análisis de las distintas estrategias seguidas por los partidos concurrentes. De otra parte, el estado de bloqueo mental en que se ha quedado la señora condesa de Bornos todavía va a dar de sí bastante en los medios de comunicación, al estar convencida la señora Aguirre de que Manuela Carmena es una anti sistema que pretende acabar con la democracia, y en particular con su modelo liberal, ese que ha capitaneado con éxito en la Comunidad de Madrid tras el tamayazo, y que ha dado jugosos frutos, en forma de Gürtel, Púnica, y toda esa banda organizada de altos cargos que en su día seleccionó para la buena gobernanza, y que poco a poco van llegando a la prisión de Soto del Real.

De lo que quiero hablar hoy es del pasado de la futura alcaldesa de Madrid, en particular de lo que conozco de primera mano, para iluminar el presente, y tratar de convencer a unos y a otros de que no estamos ante una temible izquierdista, y esto lo digo en dos direcciones. Es decir, se equivocan desde la derecha quienes creen que ha llegado al ayuntamiento de Madrid una plataforma bolivariana, pero también se equivocan quienes desde la izquierda esperan la llegada de una suerte de gobierno municipal del tipo de Sánchez Gordillo y su Marinaleda, citado con el mayor respeto.

Mi conocimiento directo de la hoy célebre alcaldesa en ciernes se remonta a mediados los años ochenta del pasado siglo, cuando llegó a la sede judicial madrileña de la Plaza de Castilla, como titular de un juzgado de primera instancia, es decir, a la jurisdicción civil. Venía precedida de fama de "roja", en un ambiente por entonces muy conservador e incluso franquista. Aún estaban en activo por aquellos lares jueces que habían servido al tirano como magistrados o fiscales en el TOP, aquel que juzgaba lo que el régimen consideraba como delitos políticos. Los juzgados civiles eran entonces un coto muy privado de unas mafias que se lucraban con todo tipo de corruptelas, y, en algunos casos, con corrupción de alto calado. De aquellas bandas formaban parte funcionarios, subasteros y ciertos despachos de abogados y procuradores. Los asuntos susceptibles de generar "dividendos" eran muchos, prácticamente todos los que habitualmente pasan por estos juzgados, léase quiebras, reclamaciones de cantidad, desahucios, créditos impagados, herencias, divorcios, pleitos de asuntos urbanísticos y un largo etcétera. Pues bien, fue Manuela Carmena la primera titular de un Juzgado que se atrevió a cuestionar aquel estado de cosas, y lo primero que hizo fue convencer, uno a uno, a los funcionarios que tenía bajo su mando, de que lo que venían haciendo estaba muy mal, que eso no se iba a tolerar y que, además, estaban dando un mal ejemplo a sus hijos, que la democracia tenía que estar amparada por una justicia igual para todos, no solo para los ricos, y otras muchas consideraciones. Pensarán los lectores que los corruptos, por lo general, no se dejan convencer con apelaciones a la justicia o a la solidaridad; pues en este caso doy fe que funcionó y, no solo eso, sino que recuerdo que hubo dos oficiales de aquel juzgado que se convirtieron en eficaces luchadores contra aquel estado de cosas, y, también, en grandes defensores de su jefa, a quien constantemente ponían "en los cuernos de la luna", añadiendo a continuación que no se habían convertido al marxismo, sino a los valores de la democracia. Aquel juzgado era modélico, en particular por la agilidad con que se resolvían los asuntos, y también por el buen ambiente que reinaba a lo largo de la jornada, y que se iniciaba muy temprano con un desayuno colectivo, de café o infusión, y en el que Manuela socializaba las prioridades del trabajo para la mañana. No hace falta decir que la atención al público era exquisita y que la titular del juzgado estaba siempre asequible para recibir a profesionales o a ciudadanos que tenían un pleito en aquel tribunal.

No pasó mucho tiempo y se puso a tiro la ocasión de dar un paso más, en la quijotesca batalla que se había propuesto dar Manuela a la corrupción en el seno de la Administración de Justicia. Llegó a su juzgado un asunto muy voluminoso que ya había tenido su recorrido, donde se podía adivinar la huella de mordidas, además de todo tipo de irregularidades procesales. Con una resolución motivada envió antecedentes al Juzgado de Guardia, y ahí se inició un sumario, que tuvo como consecuencia la prisión provisional de unos cincuenta presuntos, entre los que había funcionarios, subasteros y algún que otro conseguidor. Se inició la desbandada en los juzgados civiles, en primer lugar de las tramas de oficiales corruptos, además de jueces y secretarios, en previsión de tiempos peores. Por su parte el Ministerio de Justicia y el Consejo General del Poder Judicial se vieron obligados a propiciar reformas legales para la justicia gratuita y agilizar los procedimientos. Este y otros asuntos, de otra índole, tuvieron gran repercusión mediática, como lo eran los procesos de democratización interna de los colegios profesionales, las reformas procesales y del Código Penal o el papel del propio Consejo del Poder Judicial. Tiempo después se organizaron, desde los colectivos progresistas relacionados con la Justicia, unas jornadas, bajo el lema "La justicia tiene solución". Recuerdo que mi periódico de entonces, El Independiente, dedicó una gran cobertura a aquellos debates; y, por supuesto, Manuela estaba entre los protagonistas.

Tiempo después accedió a un juzgado de Vigilancia Penitenciaria, destino hasta entonces poco apreciado en la carrera judicial. Una de sus primeras medidas fue la de pedir a las autoridades penitenciarias la dotación de un despacho y locales para su trabajo in situ, es decir, en la propia prisión, en contacto con la realidad de los reclusos y reclusas, para conocer sus problemas e inquietudes, así como del estado de la cuestión del mandato del artículo 25 de la Constitución que mandata a propiciar la reeducación y la reinserción social de las personas privadas de libertad. También en este caso hubo consecuencias legales posteriores; pero me viene al recuerdo que en cierta ocasión, en el Ateneo de Madrid, del que yo era vicepresidente, se celebraban unas conferencias y mesas redondas, relativas a una reforma del Código Penal; participaba Manuela como ponente y me tocó presidir la mesa aquella tarde, por lo que en el coloquio posterior con el público hice el papel de moderador. Me llamó la atención el alto nivel jurídico de dos de los intervinientes, que por el acento me parecieron colombianos. Se lo comenté a la conferenciante y, con una nota de humor, me confesó que eran dos presos a los que tenía tutelados y matriculados en la universidad, y que por el tiempo que llevaban en prisión ya podían salir a clases y a trabajar; no solo eso, seguían a su "reinsertadora" a todas partes, como público entusiasta.

Pero creo que la dimensión de buena gestora y gran trabajadora de nuestra hoy política-revelación, la dio durante los años, en la década de los noventa, en que fue, por elección de sus compañeros, Jueza Decana de Madrid. Las reformas que acometió aún perduran, y, es más, se convirtieron en ley, es decir, las reglas y normas por las que se organizan los servicios comunes en los juzgados y tribunales de toda España tienen su origen en aquella experiencia piloto madrileña; también fue suya la idea de crear en el ámbito civil juzgados especializados. Inició tu mandato de la misma manera que acostumbraba en otros destinos, en primer lugar explicando a sus subordinados lo que quería hacer para simplificar y agilizar tareas, abaratar costes al justiciable y también al erario público. En este puesto siguió con su cruzada inmisericorde contra la corrupción, contra las subastas amañadas y otras corruptelas propias de los decanatos, a base de mayor transparencia y, también, hablando y convenciendo a todos los sectores, incluidos los bancos, de la conveniencia de hacer las cosas de otra manera. Por cierto, también en aquella ocasión, hubo una siniestra movilización de ciertos poderes para impedir que Manuela Carmena accediese a aquel relevante cargo en el seno de la Administración de Justicia.

Lo que quiero decir, aparte de estos recuerdos personales, es que el personaje del que hoy hablamos no es ninguna izquierdista peligrosa, sino una gran reformista, defensora de todo lo que la Constitución de 1978 pueda tener de justicia social y progreso, además de una gran trabajadora, que se mueve por principios y valores, interpretados con una gran independencia personal, por lo que también les digo que no aceptará en la Alcaldía indicación alguna o sugerencia de las burocracias políticas, económicas o sindicales, tampoco de Podemos. Eso sí, mucho diálogo, puede que para aburrir, pero esa es su concepción de la democracia, y es también lo que quiso decir el otro día en el programa El Intermedio de la Sexta, cuando manifestó que creía que podía convencer de algunas cosas a Esperanza Aguirre, precisamente por ser una convencida de "la reinserción".
22:52.
04/06/2015
Yo tambien.
Yo también soy republicana Sr. Herreros, mas, si cabe, después de lo que nos ha puesto por escrito Anita Romero del papá. Que una cosa es "me han dicho, he oído.." y otra, "mira, mira lo que pone aquí". Por consiguiente soy también "carmenista"; pero me descuadra eso de que va hacer GRANJAS ESCUELA como hizo la Sección Femenina, sí, sí, las chicas de FET y de las JONS... Y lo de vender sus productos a entidades benéficas al "costo de producción"...No, no me cuadra. Me huele un poco a una nueva edición del "profesor viejo", pero aumentada y sin corregir, sin "errotas" de imprenta. El que, según me aseguran, vaya a renunciar al sueldo de alcaldesa, siguiendo con su estatus de pensionista, no solo la honra sino que la eleva a los altares donde se podrá codear no solo con la Arenal sino con la Kent, la Luxemburgo y la Gámez como mínimo.
Enviado por: Petrita Pretales
Más artículos

El fiasco del sorpasso

Año de aniversarios intempestivos

En espera de elecciones, y la penúltima batalla del capitán Domínguez

El cuarteto de la Moncloa, ¿o es sexteto?

Plaza de Burger King-Zocodover, donde empieza la Calle de Zara-del Comercio

Noticia de un poeta toledano muerto en la Batalla de Annual (y II)

Noticia de un poeta toledano muerto en la Batalla de Annual (I)

Noticias de los nuevos ayuntamientos

¿Se avecina un cambio, un relevo o algo más inquietante?

No todas las ideas son respetables, a propósito de la masacre de París



Mande su comentario
Tema: La jueza que leía a Concepción Arenal
Nombre (obligatorio)
E-mail (obligatorio)
Título (obligatorio)
Comentario (máx. 1500 caracteres)
Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen superior
Términos y condiciones
CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Los comentarios del website eldigitalcastillalamancha.es tienen caracter divulgativo e informativo y pretenden poner a disposición de cualquier persona la posibilidad de dar su opinión sobre las noticias y los reportajes publicados. No obstante, es preciso puntualizar lo siguiente:
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de eldigitalcastillalamancha.es y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
eldigitalcastillalamancha.es declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
  
Quiénes somos   /   Publicidad /   Contactar   /   Cartas al director   /   Suscripción al boletín   /   Ir a RSS RSS   /   Envíanos tu CV
Copyright © Digital Comunicación 2006, S.L.   ® El Digital Castilla la Mancha es una marca registrada.
Derechos reservados.   España.   E-mail: eldigital@eldigitalcastillalamancha.es
Oficina central:  C/ San Francisco, 21  -  45600 Talavera de la Reina  -  Toledo (España).  
Teléfono de contacto: Talavera 606713383 / Toledo 606018622
Política de información   /   Política de privacidad  /   Política de cookies  /   Aviso legal